MUEVE LAS IDEAS

Cuando tengas algo que escribir o sientas esas ganas de desahogar tu mente de algunas gotas de inspiración simplemente hazlo y asi no sepas que carajos escribiste o a que género pertenece esa pequeña obra, no importa, lo que en realidad interesa es que es un presafio de literatura, un suspiro de arte, un gran paso ...no dejes de hacerlo.

domingo, 23 de mayo de 2010

viernes, 21 de mayo de 2010

Tierra Mojada

Cuando la vi lloré. La extrañaba tanto, había pasado mucho tiempo y hoy la tenia ahí a pocos metros de mi, noté que sus ojos, esos que me idiotizaban, que me hacían sentir un sin fin de emociones, hoy no me miraron igual, algo pasaba, tenía esa mirada como perdida, como asustada, su boca la que en diversas ocasiones besé con desesperado amor y esos labios que me mordían y me decían las palabras de las cuales se alimentaba ese mutuo sentimiento, hoy estaban en silencio, solo una sonrisa un poco forzada , no sé porque el tiempo te pudo cambiar tanto solo fueron unos meses y verte así me rompe el alma y el corazón, pero debo disimular o lo notara, ¿Lo notará? Estaba confundido y arrecho ¿Acaso no se alegrará de verme? ¿Pasamos tantos momentos juntos y hoy ni siquiera me puede mirar a los ojos? ¿O serán cosas mías? Me acerque un poco más para tratar de ver sus senos, ese par de amigas que me acompañaban en aquellas noches , pero incluso hoy parecían no estar ahí, tenía tanta ropa encima que me dejaba mucho a la imaginación, y hasta su olor estaba distinto, no llevaba la fragancia que se ponía cada vez que nos veíamos, definitivamente había cambiado, cerré mis ojos para imaginar que no estaba pasando aquello mi Elizabeth ya no era la misma, la sentía fría, sola, con esa maldita sonrisa forzada y vacía, volví a llorar, mis lágrimas caían esta vez sobre la tierra mojada, este será nuestro último encuentro, cerré la tapa y deje todo como estaba antes, adiós mi amor prometo nunca más volver a exhumar tu cuerpo.
LEONARDO YORIS

H A L O "una memoria perdida" (LLuvia-leo)


Caminaba por la noche pasiva y tuve una rara sensación.
  Como un escalofrío que recorre todo mi cuerpo....
Y que me aproxima a una fortuita mala jugada del tiempo y del camino, me aproxima a un par de piernas torcidas que sobresalen de un arbusto, un cuerpo sin vida…
¿Realmente será un cuerpo sin vida?...o se tratará solo de una vision de mis ojos cansados, de mi cuerpo agotado, mi cerebro exhausto, de mi psique exprimida...empecé a sudar....
Entre mareos y raros pensamientos vacile en seguir, el miedo de un posible cadáver o una extraña locura emergía desde mis adentros, giré mi vista algunos grados y la vi ahí detrás, a unos 30mt , su hermosura sospechosa y su vestido ensangrentado me ofrecían una clara hipótesis de lo ocurrido, si es que ocurrió algo. ¡Era como un ángel mortal!, su macabra aura aterrorizaba el lugar, y vi, creo que un cuchillo en su mano izquierda...
Por un momento pensé en correr, huir de aquel lugar, pero me vi envuelto por los recuerdos de perdidas pasadas, de peleas que se repiten en mi mente tantas veces como se repite la muerte en un suicida, cerré mis ojos y al abrirlos me encontraba en un cuarto
Y allí se encontraba ella... con el vestido ensangrentado. Sentí que me mareaba...vomité...habían cabellos en mi cama y ella cual maniquí yacía calva...aún no sabía si muerta
Una horrible imagen. Trate de irme pero las paredes parecían alejarse. Su mirada intrínseca y fría me pulverizaba el alma, me observo y mi desnudez se mancha con un objeto metálico en mi mano izquierda, la daga punzo-mortal con restos del vestido de flores de Amanda, y claro mucha sangre y cabello.
Un recuerdo se me asoma y tomo mi rostro en señal de desesperación. Escucho pasos, ¿algunos pasos?, o ¿cientos de ellos?... no lo sé, ¡atormentan mi cabeza! Ella duerme como si no supiera lo que hizo, pagarás algún día esto.
Huía...o al menos pensaba que lo hacía. El vestido, las flores, ¿eran girasoles?, ¿eran margaritas? más recuerdos. ¡Si, eran margaritas! el olor del pasto, mis pies humedecidos por el rocío del alba...la luz del sol que me segaba...esa misma luz que bañaba sus hombros desnudos y le daba matices dorados, brillantes.... ¿Era realmente el sol lo que me segaba? ¿O era ella?...que se yo.....los pasos me alcanzaron, estaban justo detrás de mi, los escalofríos y el sudor ya jamás me abandonarían, era más fácil notarlo así desnudo como...desnuda se encontraba mi alma...Volví a despertar en la habitación....giré mi vista temiendo encontrarla, el cabello, el vestido, las flores, la sangre...
Pero nada vi... solo un cuarto inhóspito y una mente perturbada. Ella no estaba, pero ¿habría estado?, solo puedo recobrar imágenes sexuales y masoquistas, la cuchara y el fuego, su silueta vistiendo ese vestido, la maldecía por no comprender, por subestimar mi honestidad…pero nada más, ¡no recordaba nada más!, mucho menos porque aún tengo el cuchillo en mi mano pero esta vez completamente limpio. Ella no está, pero llegará…en cualquier momento llegará…
Escondí el cuchillo...sonó el teléfono....escuché ladridos lejanos, una sirena, una puta borracha gritando en la calle. Me asomé a la ventana, el teléfono seguía sonando.....no lo contesté....de repente vi las cicatrices. En mis muslos, en mi costado…algunas estaban aún sanando otras sangrando...quería salir de allí, pero ahora de verdad y no despertar de nuevo con la mente balbuceando imágenes. Volví a mirar mis cicatrices, seguía sin recordar. Me vestí. Unos jeans, un sweater de rayas…Amanda habría odiado ese atuendo. Por alguna extraña razón solo podía recordarla a ella...el vestido, el pasto, las mañanas… ¡Toda esa mierda, solo alimentaban mis lagunas mentales! Salí, no tenía ni un centavo, no sabía a dónde diablos ir…de nuevo la maldita extraña sensación se apodero de mis sentidos.
Al principio pensé que era el frío, creo que el sweater no fue suficiente, 4 grados...Me entretenía con el vaho producto de mi respiración, me recordaba el humo del cigarrillo emergiendo de su boca después de casi matarnos de placer...
 Recordé las cicatrices...
Recordé como las obtuve...
Una risa macabra, unas cuerdas, una vela y una daga, la música estúpida, la cama, mis asesinos pensamientos y mi enérgico masoquismo. Continúe caminado... sentí que me miraba.
Su olor, ese olor tétrico a cabello quemado lo sentía tan fresco ¿Dónde está el utensilio de muerte? ¿Dónde está ella? ¿Dónde estoy yo?
Seguí mi rumbo sin destino, el frío congelaba la sangre y acentuaba el dolor, pero aun su retórico recuerdo me mataba poco a poco. ¿Qué hice?
Me reprochaba haberla perdido...pero ¿cómo habría podido ir más allá? Tanta sangre no me causaba ya placer...paré y ella no pudo... ¡PARA! y ella no me escuchó.... ¡BASTA!...y siguió...Se revolcaba en las manchas de sangre sobre la alfombra. Su imagen evocaba una criatura mítica maligna que se alimenta solo de carne y dolor humano. Rasgó su vestido... ¿corto sus cabellos? Se penetro con la daga....Volví a vomitar...pero seguí caminado.
  El frío acrecentaba el dolor...o ¿el dolor me hacía sentir más frío? Más confusión .
Vi un claro en el bosque, estaba entrada la noche y la luna formaba un círculo perfecto en el cielo. Por macabra que pareciese, el ambiente estaba sereno. Con ganas de morir, la sangre que vomitaba estaba llena de culpa y violencia.
Drogas, Amanda y locura…dolor, mucho dolor.
Ya no percibía mi vaho....ni mis manos... ¿el corazón? nunca lo tuve. Se lo llevo, se lo trago…se masturbó con el...ya ni se...deseaba tanto un cigarrillo
por fin la vi....la sensación había desaparecido, lo supe porque volví a sentirla. A unos 30 mt ella, con su vestido de flores y los ríos de sangre que bajan por sus rodillas, detrás de mi unas piernas torcidas sobresaliendo de un arbusto.
Vi sus ojos, y su mirada me empuja hacia atrás.
  Me llamaba, me seducía....no lo entendía.
Camina de manera perfecta, serena y maliciosamente empuñando el cuchillo, se acerca. El frío, el dolor, cerré los ojos, me atravesó, su cuerpo lo sentí como esas noches de sexo maldito: su calor, su olor, esa decadente sensación que me dejaba y se alejaba al salir por mi espalda. Tomó el cuerpo sin vida del arbusto, un cuerpo con jeans y sweater de rayas, más dos cicatrices horribles en un costado. Lo abrazó…me abrazó. Yo solo observé
Ahora no sé donde estoy
Amanda...ahora no sé donde estoy....
















despertaré...

Sobrevivir


Polonia, 30 de septiembre 1939.
Veía la sensación que recorría su miraba cuando cumplía su labor, el desenfrenado arranque de ira y culpa bien disimulada, sus ojos completamente serenos y fríos, me confundía pero igual nos sentíamos intimidados y muy asustados, los ruidos, los lamentos, cubrían la atmósfera, te hacían sentir una horrible sensación, cuando él se acercaba a su objetivo junto a sus compañeros, todo se ponía en silencio, algunos lloraban otros reían, su actitud de líder hacía temblar a nuestra gente, pero no a mí, en eso me miró directamente y un frío de muerte recorrió por toda mi columna vertebral, fueron solo por 3 segundos, suficientes para comenzar a observar una tímida resignación , baje la cabeza y comencé a rezar. Él buscaba algo, se acercó y levantó su mano y uno de sus compañeros toma a un chico y se lo lleva a fuera, el asintió y sigue con la avanzada, cuando estaba cerca de mí un disparo a lo lejos le hizo tragar saliva, el lamento de la madre era desconcertante, que mala suerte es vivir en esta época pensé, continuo y sus grandes botas negras se pararon frente a mí, hizo que me levantara, pero no lo vi a los ojos, una explosión retumbo el lugar y destrozo las paredes , desperté unos minutos después con un terrible dolor en mi espalda, muchos habían muertos, lo busqué y lo vi cerca de mi mal herido, esta vez sus ojos pedían la paz pedían la muerte, tal vez por culpa o remordimiento, el comenzó a llorar, me ofreció su cuchillo y su esvástica después de desnudarlo y colocarme su uniforme, antes de escapar noté que en los bolsillos manchados de su chaqueta estaba su documentación polaca y un dije de estrella . Comprendí como sería ahora mi terrible destino.

Amo la Oscuridad

Amo la oscuridad, desde siempre ha sido mi compañera, mi hogar, el lugar donde se forma mi pasión por ella, se respira un amor tan perfecto en esta sola negrura, y que me cubre con un manto de paz, del cual me alimento y me hace feliz, tan feliz que hay días donde brinco de emoción. No siento frio ni temor, el calor es tan cómodo y reconfortante. Definitivamente amo a la oscuridad. Me da todo lo que necesito. Las metrallas a lo lejos, me asustan, me confunden, no puedo llegar a comprender, es demasiado para mi…pero creo que a la gente de la luz se le olvido como amar, a mi parecer se odian unos con otros. Pienso en lo que he vivido hasta ahora y en comparación con los que viven en la claridad, no es nada, ellos en su iluminado andar siempre están como perdidos, como asustados de un final que ellos mismos producen y haciendo daño a los que aman, lo sé porque ella me lo cuenta siempre entre lagrimas, entre sueños, sí, yo he visto sus sueños, su dolor, su soledad, su esperanza. Soy muy fuerte aquí en esta densa oscuridad, soy el maestro de mi mundo, mi propio amo, la vida como la conozco es perfecta alimentada por un sentimiento único que es suficiente, que me da fuerzas para abrir mis ojos y describirles lo gris de este espacio, el cual pronto dejaré, mientras tanto hoy solo pienso en el dolor que sentiré cuando mis pupilas recién formadas se dilaten a lo que llegue la hora de salir.

Leonardo Yoris

Guerra


Un ruido.

Todas las sonrisas, ella atravesando desnuda mi cuarto, o discutiendo por no lavarme los pies antes de acostarme, la suave sensación de su cuerpo, el vicio del café por las tardes, el montar bicicletas con mi hija, besar su frente después de un regaño, la emoción que sentía al despertarse a mi lado. Mi madre planchando mis camisas de escuela , mi padre con su bigote y su mochila del trabajo, mi hermana y sus granos, los amigos de escuela con los cuales fumé mi primer cigarro, mi abuela tejiendo , la música de Robert Plant, mis libros, mis películas, las tardes de futbol, las derrotas, los despechos, las pastillas, las borracheras, los accidentes, la moda, las colecciones y vuelven ellas otra vez, mis más preciados tesoros, cómo me rogaste que no viniera a esta que no es mi guerra, cómo lo siento…me arrepiento no haber pensado en esto antes , lo pude entender justo ahora, en el preciso instante cuando la trayectoria de la bala enemiga está a punto de llegar.

Silencio.


Leonardo Yoris