Amo la oscuridad, desde siempre ha sido mi compañera, mi hogar, el lugar donde se forma mi pasión por ella, se respira un amor tan perfecto en esta sola negrura, y que me cubre con un manto de paz, del cual me alimento y me hace feliz, tan feliz que hay días donde brinco de emoción. No siento frio ni temor, el calor es tan cómodo y reconfortante. Definitivamente amo a la oscuridad. Me da todo lo que necesito. Las metrallas a lo lejos, me asustan, me confunden, no puedo llegar a comprender, es demasiado para mi…pero creo que a la gente de la luz se le olvido como amar, a mi parecer se odian unos con otros. Pienso en lo que he vivido hasta ahora y en comparación con los que viven en la claridad, no es nada, ellos en su iluminado andar siempre están como perdidos, como asustados de un final que ellos mismos producen y haciendo daño a los que aman, lo sé porque ella me lo cuenta siempre entre lagrimas, entre sueños, sí, yo he visto sus sueños, su dolor, su soledad, su esperanza. Soy muy fuerte aquí en esta densa oscuridad, soy el maestro de mi mundo, mi propio amo, la vida como la conozco es perfecta alimentada por un sentimiento único que es suficiente, que me da fuerzas para abrir mis ojos y describirles lo gris de este espacio, el cual pronto dejaré, mientras tanto hoy solo pienso en el dolor que sentiré cuando mis pupilas recién formadas se dilaten a lo que llegue la hora de salir.
Leonardo Yoris
viernes, 21 de mayo de 2010
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